Y todo empezó aquí…

Mentiría si dijera que recuerdo con exactitud en qué momento empezó todo esto. En qué justo instante este lugar pasó de ser una hipótesis a una realidad. Una realidad en continua evolución que me lleva de cabeza (para qué vamos a engañarnos) desde hace varios años. Pero es un continuo correr de los que gustan. De los de “sarna con gusto no pica”. De los que siempre aportan más de lo que restan, no vayamos a equivocarnos.

He aprendido más en los últimos meses que en los últimos 10 años. Que no se lo creerán, pero yo ya llevaba recorrida una larga trayectoria de ensayo y error. De pequeños baches en el camino de esos que  mucho duelen pero más enseñan. Y entonces, como si de un largo letargo despertara ese resquicio de recuerdo que aún perduraba en mi mente, salió todo esto.

Hace mucho, mucho tiempo, alguien me preguntó que donde me veía en 10 años (palabrita, tengo el artículo guardado) y yo, ilusa de mi que creía que podría escapar a mi propio destino, respondí que me veía trabajando en una radio como locutora y abriendo una pequeña tienda llena de cosas bonitas. Juro que, si hace 10 años me dicen que eso era justo lo que iba a pasar, aún estaría en el suelo desternillada de la risa.

Pero ya ven, a veces, nuestros deseos se cumplen. Incluso a pesar de nosotros mismos.

Puede que esos deseos no sean tan fáciles como imaginábamos, pero quizá por ello se conviertan en un reto aún más interesante. Quizá por ello nos empeñemos aún más en conseguirlos, en hacerlo lo mejor posible, en aprender y mejorar hasta perfeccionar aquella imagen que teníamos en mente hace tanto tiempo que ya la habíamos olvidado.

Y aquí me tienen, escribiendo justo esto en un día en el que, sobre todo para mí, van a cambiar muchas cosas. Todas para bien, no vayan a asustarse. Periodista de formación, amante de las cosas bonitas, el brilli brilli, los jerséis tochos y la risa floja. Organizadora de bodas y eventos chachis, fan absoluta de los pelos de loca y de los pequeños detalles que marcan la diferencia.

Y del HAMOR, del que lleva h, el de verdad.

Mentiría si dijera que soy toda serenidad. Me muerito del miedo que tengo. Tartamudeo hasta al pensar. Y llevo sin dormir plácidamente desde hace tanto que ni siquiera lo recuerdo. Pero sigo riéndome de todo, sobre todo de mi. Así que solo me queda darles la bienvenida. ¿Preparados para la fiesta?